viernes, 13 de junio de 2014

CÓMO EMPEZÓ MI AFICCIÓN POR LOS CANARIOS


No sé si ya os he comentado que también soy aficionada a los canarios. Pues si,  vinieron por casualidad en el año 1999, una tarde después del trabajo se presentó mi marido con dos canarios que le había regalado un compañero. Para mis hijos que erán pequeños,  fué una novedad, a cada momento estaban mirando la caja de zapatos que improvisamos para ellos. Al día siguiente les compre una jaula, comida etc. y se quedaron en casa con nosotros.
 

Al final como siempre suele pasar con las mascotas, están en casa pero nadie se acuerda de cuidarlas. Me tocó a mi. No me importaba, siempre me han gustado los animales, pero habia algo raro, no cantaban mucho, algunas veces cuando estaba cosiendo con la máquina se arrancaban los dos pero muy bajito.


Los canarios resultarón que eran dos canarias timbradas, cuando volvimos de las vacaciones estaban las dos echadas en los alambres muy pasmadas, yo pensé que habían enfermado al estar una semana solas en la terraza, las dejé con mucha comida y agua, pero claro, en verano que las cambiaba todos los días, uf, que susto.  Al limpiar las jaulas me dí cuenta que en las dos había varios huevos caidos, las pajarinas estaban cluecas, en posición de incuvar los huevos. 
Pregunté a un compañerio que también tenía canarios y entiende mucho y confirmó mi suposición. Hablando con unos y otros convencí a uno de ellos que tenía un macho timbrado, amarillo y verde, para que me lo dejara, así podría

 
criar.
 
Valla canario y valla canarias, se portaron estupendamente pues en las dos siguientes nidadas junté unas diecinueve crias. Es algo fascinante, cómo de un huevo que está 15 días en incuvación, salen los pollitos, como esas madres y padre dan de comer a sus hijos y día a día como van cambiando pierden la pelusilla y aparecen las plumas.
 


Ese verano no sabia que hacer con tanto canario, no podía quedarme con todos, empecé a relagar los nuevos, pues aunque tenía una terraza grande, también hay quue dedicarles su tiempo.
 
A mis hijos les gustaba ver los nidos con los pollitos, los cogia para enseñarselos, pero el tiempo va pasando, ellos crecen, y dejan de interesarse por  los canarios.
 
A mí me encanta cuando crian, es fascinante, pero no todas las madres son iguales, ahí algunas que dejan morir a sus crías.
 
Durante todos estos años he seguido con los canarios, desde los timbrados del principio a tener parejas de bronces, mosaicos rojos, y satinés.
 
Cómo todos los años criaba bastantes, empecé por llevarlos a una tienda y aunque pagan poco por ellos,  al menos tienes una ayuda para los gastos, pues tener mascotas resulta un gasto extra. Que si compras jaulones para criar, insecticidad, comida, bebederos....etc.
 
 
Continuará.................